Muchos afirman que lo único en común que tenemos en el mundo hispano es el idioma. Que lo hispano, no deja de ser un universo de culturas diversas y diferentes bajo el paraguas de un antiguo imperio cuyos cimientos poco a poco ha destruido el tiempo. En ambos casos – Yo creo que se equivocan.

Lo que nos une al mundo hispano nunca ha sido solamente el castellano, el español. Es la pasión, la sangre caliente, la lucha constante, la perseverancia y el trabajo duro.

Desde las culturas guerreas milenarias por toda Iberoamérica hasta los millones de comunidades hispanas que a día de hoy mantienen y elevan las economías de los principales países del mundo occidental – y la mayoría de las veces sin la visibilidad ni el reconocimiento que merecemos.

Nuestros pueblos siempre se han crecido ante la adversidad, nunca se han rendido y durante miles de años – y esto no ha cambiado hoy – somos la potencia mundial y la fuente de corazón, pasión, cultura y sabor del planeta.

Son tiempos duros. Y vienen más duros. Esta pandemia ha puesto en jaque a nuestro modelo de convivencia, nuestro modelo sanitario, económico y social. Sumado al cambio climático, debemos urgentemente re-pensar, re-diseñar y re-imaginar nuestros patrones de convivencia, consumo, energía, transporte y cómo cuidamos y protegemos a los más vulnerables.

Nos esperan semanas difíciles, en los que veremos esos sistemas sanitarios que tanto nos ha costado construir piedra a piedra, colapsados e incapaz de hacer frente a este enemigo minúsculo e invisible.

Pero mi mensaje hoy no es ese. Es otro. Mi mensaje hoy es el de una vez más perseverancia, pasión, lucha y resiliencia.

Los hispanos debemos liderar el cambio. Debemos ocupar el lugar que nos merecemos en la primera línea de acción en la lucha contra este virus, en la transición digital e de innovación, en la transición hacia un mundo sostenible y la re-imaginación del nuevo modelo de convivencia y muy importantemente en la ola de cambio electoral que necesitamos en todo el mundo occidental con nuestras voces y plataformas.

El mundo no puede permitirse más líderes mediocres. Es hora de nuevos liderazgos. Liderazgos responsables, actualizados, con formación y ética, y con mucho corazón, valores y pasión hispana. Líderes humanos que pongan a las personas en el centro de la conversación.

Toca cambiar las tornas y tomar el control de nuestros destinos. Toca volver a ser disruptivos como le fuimos y como lo hemos sido en todas las etapas de la historia de la humanidad. Y para ello debemos comenzar por creer.

Ganemos la batalla al virus, y lideremos el nuevo mundo. Creamos que podemos, y podremos. No estamos solos. Juntos, esta comunidad resurgirá de esta crisis en todos los rincones del planeta y nos volveremos a levantar más fuertes y resilientes que antes.

Únete a la conversación. Contamos contigo.

¡Vamos!